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martes, 11 de agosto de 2009

Escuadrón del saber






Dentro del plan de acción para la auto configuración del Banco de Semillas Filosóficas sigue en pie el proyecto del “Escuadrón del saber” (El nombre es ñoño, pero no encuentro uno mejor). Se trata de un grupo donde cada integrante tenga especialización en alguna disciplina del saber: Filosofía, psicología, sociología, teatro, historia, comunicaciones…
En el entendido de que estudiar una carrera demanda, entre otras cosas, tiempo; y un ávido de conocimiento no tiene la vida suficiente para estudiar todo lo que le atraiga, la propuesta es que cada integrante prepare una síntesis, lo más abreviada posible, de la disciplina que ha estudiado y la comparta en un número establecido de sesiones con los demás integrantes que, a su vez, harán lo mismo de tal manera que todos los asistentes obtengan nociones generales de diversas ramas del saber en las charlas expuestas, las cuales, en el mejor de los casos, habrán de ser abiertas al público en general que podrá asistir a la sesión de su interés. El grupo acordará la programación que será anunciada y promovida para llevarse acabo el día, la hora y en el lugar establecidos.


Sobran cafecitos en esta ciudad para que los grupos se reúnan una vez por semana. En el caso de “Producciones Marmotazul” (Ver primera nota de 2007) hemos tomado el café Grela (Caleta 554, col. Narvarte) donde los martes de 17 a 19 hrs. llevo a cabo el taller de creación literaria y, en diversos días, algunas reuniones para abordar temas sobre el Banco de Semillas Filosóficas y otras actividades. También “El 6” (Vértiz 593) presta sus instalaciones para el entrenamiento actoral del grupo de Commedia dell’arte, los sábados y domingos de 10 a 13 hrs. Del mismo modo, el foro Francisco Sosa 298(Coyoacán)abre sus puertas a las manifestaciones artísticas que deseen presentarse. “Producciones Marmotazul” tiene actividad en dicho foro una vez al mes.


La disposición, el trabajo consciente, la dedicación, el ingenio y la organización pueden erradicar las frases pusilánimes y ya trilladas: “Es que no hay espacios”, “Es que no hay apoyos” “Es que no hay, es que no dan…” La invitación a ser prosumidores es el inicio. Lograrlo es la meta. Ya hablaré, en algún momento, de los mecanismos eficientes para consecución de ingresos económicos que permitan, una vez llenado el buche, aspirar al objetivo de llenar el alma. Para lo cual, considero fundamental no descuidar el compromiso asumido de la constante invención de sí mismo (ver nota anterior)




Entre otras cosas, el concierto teatralizado en El Tinto (Medellín 298 esq. Tepic. Col. Roma) fue todo un éxito. Guadalupe Ocampo y un servidor, contamos y cantamos la historia de Jhony Be good Rojas Jackson Travolta III y Wondy (ver nota del 22 de julio 2009) a un público entusiasta que participo amablemente en la dinámica. El concierto fue abierto por Koko, vocalista de Los impermeables quien, con dulce voz cautivó a los presentes, entre los cuales se encontraba Jesús Francisco Conde (Vodeler, Marmotazul, http://condeluna.blogspot.com); Rafael Limón, impulsor de la superación personal mediante el “Método Limón”; y Edgar Escobedo Quijano quien celebra la publicación de su nuevo libro Descuartizadores y, en un futuro muy cercano brindará una cortés entrevista en este blog.




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viernes, 31 de julio de 2009

Constante invención de sí mismo



En realidad es un tema que podría llevar (y llevará) varias emisiones. Lo expondré, de manera aislada, en notas independientes esperanzado en que el lector de “éste mi blog” recuerde que todo viene del proyecto “Banco de semillas filosóficas” (ver notas del 26 y 29 de junio).


La primera propuesta, lanzada a quemarropa, es “La constante invención de sí mismo”. Si uno, permanentemente, se encuentra reinventándose, de manera consecuente entrará en el juego sugerido de la actitud filosófica, por una simple razón: es necesario, para esa constante invención de sí, preguntarse ¿quién o qué quiero ser? Cuya respuesta nos llevaría, necesariamente, a ubicar qué hace falta para conseguirlo y para tal ubicación, es preciso saber qué se tiene y qué se “es”.

Partamos de ahí. La constante invención de sí mismo exige la protopregunta: "¿Quién soy?". No soy mi nombre porque muchos se llaman igual y no son “yo”… ahorrémonos el juego mental de descartar las posibles respuestas del “¿Quién soy?” y de una vez terminemos (más bien, comencemos) diciendo: “Soy un ser compuesto por una mente, un cuerpo y un alma” (pensemos que una entidad sin alguno de estos elementos no podría preguntarse “¿Quién soy?”)

A partir de ahí podemos comenzar una exploración, apropiación, nutrición y ejercicio de esas tres esferas. ¿Cómo alimento, ejercito, expando y exploro mi mente, mi cuerpo y mi alma? Recordemos que, del mismo modo en que hay comida chatarra para el cuerpo la hay para la mente y el alma, aunque sean más fáciles de percibir, a primera vista, las incurias del cuerpo. Del mismo modo en que la esfera corporal se ejercita con actividades físicas específicas, ejercicios para la esfera mental son la lectura, la reflexión consciente y el estudio y aprendizaje de cualquier disciplina o idioma.

Ejercicios anímicos son la comunión con lo artístico, lo religioso y lo afectivo. En cuanto a la alimentación de las esferas no corporales, también hay afectos chatarra, religiosidad chatarra y arte chatarra.
El odio, el rencor, la envidia, los celos, la soberbia, al igual que la comida chatarra (aunque muchas veces sabrosa), en dosis extremas enferman al alma. Y las manifestaciones artísticas chatarra, tendencialmente dirigidas al comercio y consumo, aunque en algunos casos disfrutables, rara vez coadyuvan al nutrimento del alma… lo mismo pasa con la religiosidad chatarra que es como las sopas instantáneas y las frituras: son comida que no es comida… o, dicho de otro modo, es comida que no nutre. Esta podría ser cualquier religión fanatizada, donde la comunión espiritual, por incongruente, no sea auténtica.

Etimológicamente, “religión” es una re-ligación ¿Con qué? Con el universo. El humano es un ser que precisa religarse a sí mismo con el universo, consigo mismo, con su entorno. No puedo concebir la falta de armonía en una religación auténtica. Si se da el caso, no se está religando, no se está siendo religioso. Entendamos, en este caso, “armonía” como una integridad congruente entre lo que se dice, lo que se piensa y lo que se hace.

Hay quienes para religar se incorporan a una “Religión” establecida, lo cual es muy respetable siempre y cuando haya congruencia en los preceptos y actitudes (ésto rara vez de da). Hay otros que deciden la empresa de inventarse una propia religión, asunto que es, de igual modo, respetable. El resultado de tal empresa suele ser bello: la consagración a una labor con una actitud en una disciplina elegida voluntaria y concientemente. Tal proeza no tiene un pero que objetar.




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