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martes, 20 de abril de 2010

De hace 15

Encontré este texto que escribí cuando cumplí quince años. Lo "trepo" en éste, mi mal querido blog con un poco nostalgia y un mucho de ternura.



De ayer a los quince.

Jonathan Rojas (Espantapájaros)
Verano del ‘95.

Testigo fui de mil cambios de estaciones,
mil y algunas más.
Oyente atento de miles de canciones
y de todos los juegos del azar.

Presente estuve en el canto de la osa
y devoré la noche en que dispuesto estuve a amar,
cuando te di mi corazón como cualquier cosa
pero en el campo paradisiaco nunca pude estar.

Viví una vida siempre a mi manera,
o, mejor dicho, a miles de maneras.
Me sorbí la luna en noches enteras
y supe sobrevivir a la luz de las velas.

Pude conjugarme en miles de verbos
y debí hacerme escuchar aún sin poder.
supe estar consciente de mi corazón siempre ebrio
pero nunca pude - o quizá no quise - hacerme entender.

Valoré todo lo que merecía ser valorado
o quizá sólo lo que quise valorar.
Sostuve conforme un corazón amargado
y no pensé tres veces, cuando fue momento de saltar.

Conté siempre con una mujer de invierno,
aunque nunca falté al instante de fallar.
No contuve nunca un amor sin frenos,
aunque nunca supe si yo sabía amar.

Ya casi a todo el mundo le pedí prestado
pero casi todo el mundo, no tenía nada que prestar.
Siempre tiré todo con un llanto anticipado,
siempre sembré mis semillas sobre el mar.

Mi paso siempre fue firme
aunque siempre sobre arenas movedizas,
traté de no dar la espalda antes de irme
pero al dar la vuelta, todo se había hecho trizas.

Todos mis días fueron días de búsqueda,
búsqueda pasiva como la de ayer.
Procuré vivir mis momentos de ansiedad;
pero siempre despertaba cuando acababa de nacer.


Ya casi a todo el mundo le miré a la cara
y muchos de ellos, no me quisieron mirar.
No di mi mejilla para la otra bofetada,
siempre sembré mis semillas sobre el mar.

Ya casi todo un mundo que no me he podido levantar,
ya casi todo un mundo que la vida sigue igual,
ya casi todo un mundo que pretendo respirar,
ya casi “varios mundos” que una semilla dio fruto sobre el mar.





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jueves, 25 de febrero de 2010

Pintores

Este poema (por llamarlo de algún modo) lo escribí en el otoño de 1994.
Fue publicado en el número 4 de la revista Entre Ruinas en el glorioso año de 1996.


Pintores
Jonathan Rojas ( Espantapájaros )
Otoño del 94.


“Adelante pintores”
pinten mi alma y den color a mi esperanza.
Usen el pincel más delgado para delinear mi rutina;
el más grueso y abundante
para cubrir y resaltar mi angustiante felicidad.

Chorreen el tintero
ante mi eufórica locura,
maticen mi sonrisa y den pigmento a mis carcajadas.

Utilicen tonos oscuros
para dar brillo a mi amargura,
y tomen los colores deslumbrantes
para opacar la tediosa monotonía.

Coloreen mi ansiedad con colores agresivos,
mi curiosidad con colores crispeantes,
mi soledad, mi llanto, mis lágrimas;
que sean de color de rosa
y sean matizados con colores pastel.

Que mis dolores
sean pintados cada cual en su momento;
mi sufrimiento,
con un color fuerte y eterno que aun se escurre.

Que mis ojos sean del color de mi alma,
que mis párpados no cierren ante lo inevitable,
que mis lágrimas lubriquen mis pensamientos.

Que este mismo tono cubra mis pies,
y que por estos pasen miles de capas más,
cada una de diferente color.

Dejen los colores débiles para mi indecisión
y pongan los más fuertes para mi búsqueda
o para mi vida que es igual, o lo mismo.

¡ Pintores no terminen su obra de arte!
Que aun pasarán más pintores
y dejaran algún detalle.



Pintores no culminen,
pero todavía no se vayan,
por si comienza a chorrear
después de pintado algún pigmento.

Y si algún día se van,
si ya no pueden estar
sigan pintando, no lo dejen de hacer,
sigan creando...
¡Adelante pintores!








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