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martes, 8 de diciembre de 2009

Lilith, la mujer previa

Existió una mujer antes que Eva. No sé si mejor, no sé si más bella; no sé si en todo menor con respecto a Eva pero sí, en definitiva, previa.

Pocos lo saben y casi nadie lo comenta. Algunos lo olvidaron como lo olvidó Dios, como lo olvidó Adán, como lo olvidó, diariamente, Eva.

Ignoro por qué fue expulsada del paraíso antes que nadie y, después, expulsada de los libros sagrados y los mitos fundacionales. Dicen que no era sumisa y ella fue quien decidió marcharse; dicen que fornicaba erguida, posada sobre la horizontalidad de Adán; que era pelirroja y, legitimamente, soberbia ya que, como Adán, también la hicieron de arcilla. Dicen que su nombre era Lilith.

Tal nombre debería llevar la fragancia de incertidumbre en las parejas que, por atávica herencia, no recuerdan (quizá más él que ella) el hecho de que hubo una mujer previa.



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jueves, 6 de diciembre de 2007

De cómo los grillos aprendieron a saltar


En el principio ni saltar ni cantar sabían.
Eran gente perezosa meciéndose durante horas en los pastos secos. Pero un día, uno miró al cielo y se encontró con una flor que bailaba en el viento. Tanto color y tanta belleza lo transformaron, sin más remedio,
en un verde sujeto enamorado.
A partir de ese momento, buscar el modo de decirle lo mucho que la anhelaba fue su ocupación. Desde entonces surgieron sus cantos que solamente son lamentos, ya que pese a interminables e intensos intentos de vuelo, el muy verde sujeto
sólo aprendió
a saltar.

¡No saben volar... no saben! Me lo digo mientras me ves mirarte desde esta espina de rosa.
Los grillos, mi amor, son gente
demasiado tonta.