domingo, 30 de marzo de 2008

En el exceso de luz



Era como campanadas el sonido maldito que parecía venir de otro mundo y que, en poco tiempo, terminó por alborotar a la ciudad entera.

Nadie permanecía dentro de su casa. Nadie, salvo Penélope y yo en la semidesnudez del pre fornicio. Trataba en vano de persuadirla para que no se desdesvistiera… Por primera vez mis manos, mis labios y sus pechos coincidían al mismo tiempo con esta realidad y ahora, ese maldito ruido, como campanario, que parecía venir de otro mundo me arrebataba con invisible fuerza sus labios y su piel… ¡Por mí podía explotar el mundo! Hacerle el amor a Penélope era desde hace tiempo lo único que motivaba cada paso de mi existencia. Pero ella, mujer al cabo, no compartió conmigo, hombre al fin, la jerarquización de las cosas importantes.

“¡Sal ya!” Me gritaba con su acento español desde la puerta, pero la inmensa melancolía de verla otra vez inaccesible me tumbó sobre la cama; con mi nostalgia derecha acaricié la sábana que permanecería virgen de ella… por culpa de esas malditas campanas que parecían lanzar sus gritos desde otro mundo.

Con plomo en los pies logré dirigirme hasta la ventana, desde donde podía observarse a la multitud desconcertada mirando hacia las esquinas del cielo, con gran azoro, en la búsqueda del origen de la repentina luz que iluminaba todo en plena madrugada. A la distancia, sobre las azoteas, entre cables y antenas, detrás de las bajas montañas que circundan la ciudad ocultas siempre tras la polución. Ahí. Justamente ahí donde el horizonte acaba y el cielo inicia. Ahí. Dos cuchilladas violeta partían las nubes, como naranja desangrándose, para dejar entrar ese otro mundo de donde parecían venir los tañidos estruendosos de campanadas de campanas de campanarios que no eran tal.

El ruido cegó abruptamente todos los oídos; la luz inundó el panorama impidiendo a todos los ojos ver con nitidez la aparición majestuosa de aquella soberbia entidad ya manifestada por completo en lo largo y ancho del firmamento. Un fétido aroma era su aliento; la luz, su misma presencia, y su respiración no era otra cosa que aquél sonido nefasto y maldito anunciando a todos el final, porque, en ese justo momento, despertó quien soñaba la historia dejándonos a todos invisibles en el exceso de luz.

miércoles, 19 de marzo de 2008

jhony fest 2 0 0 8

Porque vivir es suficiente motivo para celebrarse
Johnyfest
2 0 0 8

Mi vigésimo octavo cumple se avecina. Para celebrarlo, los festejos tendrán lugar del 21 de marzo al 25 de abril con diversas actividades a las que todo el mundo está invitado.

Viernes 21 de marzo 21:00. hrs.
Inauguración oficial
Concierto, chistes, chelas.
Invitado especial: Gerardo Ziwl
Bar Tantra “Donde los dioses se asoman”
Av. Tepozteco 24. Tepoztlan, Morelos.

Sábado 22 de marzo. 21:00. hrs.
Inauguración
(Segunda parte)
Bar Tantra “Donde los dioses se asoman”
Av. Tepozteco 24. Tepoztlan, Morelos.

Viernes 28 de marzo. 21:00.hrs.
Concierto Chou
Café Bar. De todo corazón
Ortega 34-bis Col. Del Carmen Coyoacán. (A una cuadra de la plaza central de Coyo)

Jueves 3 de abril
Ceremonia de cumpleaños

Viernes 4 de abril 21:00. hrs.
Fiesta brava
Concierto chou
Estreno mundial del monólogo Tras un amoroso lance (Dirección: Marco Pacheco)
Presentación del libro Malparaíso
Invitados especiales:
Jesús Francisco Conde, Francisco Loyola, Mario Conde, Moisés Olvera, Marlene Corona, Cristian Talavera, Julio César Moreno, Marco Saucedo, Entre otros
Café Galería Bar La Gaya Scienzia
Quebrada 105 casi esq, con Diagonal San Antonio col. Narvarte

Abril 5 Madrugada
After Fiesta Brava
Baile, chupe,
Retas de X-Box
U.H. Fuentes Brotantes. Edif. 5-U. Int 101

Congreso Nacional de Estudiantes de Literatura
Abril 10 Presentación de Malparaíso
Abril 11 Representación del monólogo Tras un amoroso lance (Dirección: Marco Pacheco)
Puebla, Puebla.

Sábado 19 de abril 21:00. hrs.
Ceremonia de clausura
Presentación de Malparaíso
Representación del monólogo Tras un amoroso lance
Concierto, chou
Bar Tantra “Donde los dioses se asoman”
Av. Tepozteco 24. Tepoztlan, Morelos.

Viernes 25 de Abril 21:00.hrs.
Clausura II
Concierto chou
Café Bar. De todo corazón
Ortega 34-bis Col. Del Carmen Coyoacán.
(A una cuadra de la plaza central de Coyo)

Se otorgará constancia de asistencia con el 80% de participaciones.

sábado, 15 de marzo de 2008

Extravío



Ayer perdí mi cartera. No sé como, no sé a qué hora, no se dónde: desconocimientos todos que aunque parezcan evidentes no lo son, ya que es posible tener certeza precisa del modo, hora y lugar donde ocurre la pérdida. Tal certeza evita la obstinación de empresas inútiles; como vaciar cajones una y otra vez, mover libreros, escarbar por las cavidades cerebrales buscando el recuerdo iluminador; e incluso mirar con desconfiados ojos inquisitivos al gran número de sospechosos que de pronto aparecen por todos lados.

La tarde entera y la noche toda busqué mi cartera por cada rincón de la casa. Llegó la mañana y, con el nuevo sol, el viejo sentimiento de resignación que acude a dar palmaditas que no consuelan. Cepillaba mis dientes cuando en el espejo miré la cara de un tipo nuevo; una cara nada parecida a la fotografía que está en mi recién perdida credencial de elector. No soy yo; definitivamente no soy yo; y debo confesar que mi nombre nunca me gustó. Y ¿qué es un nombre a fin de cuentas? “démosle otro nombre a la rosa y aún así seguirá brindándonos su aroma y su color” ¿No?
¡Ya está! un ángel fue quien me robó la cartera para darme una estupenda oportunidad. Ni siquiera enjuagué mi boca; la emoción me lo impidió. Preso de una ansiedad febril entré a mi cuarto a preparar una maleta con todas las cosas que valía la pena perder: cartas, celular, agendas, diarios, fotografías, diplomas... Adiós maleta vieja, adiós rancios recuerdos, voy a cambiarme el nombre, voy a comenzar de nuevo. Ahí va la foto de mis padres, voy a inventarme un linaje mejor; y los insípidos diarios y las agendas con fecha y hora de todas las cosas que nunca quise hacer. Adiós.
Ángel mío mándame una señal de que todo el pasado quedará atrás. Escucho campanitas: el camión de la basura. ¡Gracias ángel guardián! Y la maleta, cerrada y repleta de cosas que ya jamás harán mal, entre campanitas, se va.
Cuando alguien llame, gracias al número en una de las tarjetas de presentación, preguntando por mí, le diré: “no, señor, no sé de quién habla. No conozco al tipo ese que perdió su cartera”. ¡Ya imagino al imbécil, desilusionado y frustrado! esperando recompensa por devolver credenciales y cosas que cree que tienen algún valor. “Lo siento, estúpido, date cuenta de que tus prioridades no son prioritarias”.
Eso mientras cambio el número telefónico de casa... es más, ¡mientras me voy de la casa!, siempre he querido vivir en la playa. Vendo todo y me largo este fin de semana. Ah cómo me va a extrañar don Pancho, y qué poquito voy a extrañar sus periódicos. Poquito menos, claro, que a Magdalena, quien seguro llorará cuando ya no me vea; igual o tal vez más de lo que lloraba cuando nos veíamos; sólo que ahora sin mí.

Tengo tantas ganas de decirle al mundo entero que ahora soy otro, pero no. No se lo diré a quienes conozco, mejor que me conozcan los nuevos amigos que haré en la costa; a ellos les va a caer mucho mejor este nuevo yo. A ellos les platicaré de un tipo, amigo mío, que soñaba con largarse a la playa y nunca tuvo, como yo, el valor de mandar todo al carajo para realizar sus sueños a la orilla del mar. Ah cómo nos vamos a reír de ese pobrecito amigo mío.
Tanto buen humor abre el apetito, así que para celebrar el comienzo de mi nueva vida, el nacimiento de mi nuevo yo, vine a desayunar al café de siempre a pedir lo de siempre, por última vez.
Todavía no me sentaba, con la espalda alineada y el puño en la barbilla para poner en práctica la nueva postura del nuevo yo, cuando doña Dolores, con el tipludo tono de siempre, la distraída mirada de siempre, la misma sonrisa-mueca de siempre, me decía: “Joven, le juro que no la abrí para nada eh, aquí está su cartera que se le olvidó ayer.” La puso en mi mesa y yo ya no desayuné.

domingo, 9 de marzo de 2008

Égloga I

églogas pachecas.
escrividas por Palurdo

Égloga I
AL VIRREY DE NOPALES
Personas: Ficticio, Rumoroso


El dulce lamentar de dos pachecos, Ficticio juntamente y Rumoroso que al estárselas tronado en las islas de la Facultad de Filosofía y Letras, compartían hazañas, penares y un carrujo de mota tamaño familiar.

FICTICIO.- No mames ca’ ¿Apoco si le diste la carta que le escribiste sin conocerla?
RUMOROSO.- Si, Ficticio, hermano mariguano, pero mi penar es tan penoso que de ahora en adelante podrás llamarme: Rumoroso el penaroso.
FICTICIO.- Pues suelta la lengua y cuenta, después de una fuerte aspiración, a mí tus penas, que soy receptáculo de tu tribulación.
RUMOROSO.- Receptaculito, mi buen, de cariño.
FICTICIO.- (Aguantando el humo) No mames.
RUMOROSO.- Pues mira, te conté que al mirarla en la Cafe de la Fac de Filos, su belleza fue la inspiración de ocho cuartillas que mi puñetero puño le dedicó sin saber siquiera el nombre suyo. Armándome de valor, después de nuestra pachequiza del viernes pasado, la encuentro ca’, en el aeropuerto y, teniendo su carta en la mochila, presto me animé a dársela, pa’ ver si ella se animaba a prestármelas. Pero he comprobado con no poco dolor del alma mía, la falsedad de aquel dicho ilusorio: “Verbo mata carita”… Pasé la semana entera buscándola y hoy la hallé encontrándome a la vez su indiferencia y su desdén. ¡Salid, ni pedo, lágrimas corriendo!
FITICIO.- Calma Rumoroso, no nades tus niñas en tan leve y vano dolor. Que peor puede ser que te hagan caso.
RUMOROSO.- ¿Qué me dices ingrato, te burlas de mi mal?, tú de amor no sabes nada.
FICTICIO.- Como cualquiera sé lo mismo yo. He de contarte que también hice llegar mis cartas a la dueña de mis ansias, la émula del sol con ojos que imitan el color de esa hermosa mota oaxaqueña; que cursa se Letras Inglesas la carrera, por quien osé faltar más de una vez a clase de Mariana Ozuna privándome del merecido taco de ojo que nos brinda al escribir en la pizarra.
RUMOROSO.- Qué bien dices lo de la pizarra; con tal de verla explicar con tiza pase por imbécil al preguntar más que cualquiera. Pero bien valía la pena. ¡Salud por ella!
FICTICIO.- ¿Por mi Galatea?
RUMOROSO.- No qué va, por Marianita Ozuna, y por el siglo XIX que por ella lo amo más que nunca. Pero cuenta ahora tus congojas que de tanto yo hablar ya te has bebido media chela.
FICTICIO.- Pues al dar mi carta a quien previamente había dado el corazón, recibí al día siguiente, por respuesta, su gratitud y su adiós. Me dijo que le había gustado, mucho por cierto, que le había removido el atole de la emoción y que por eso mismo prefería alejarme de su vista para no tentar a la infidelidad con quien su novio es hoy. Por ello la he perdido, inclusive su amistad me negó sabiendo que mis intenciones, aunque amistosas, ofrecían lascivia a borbotón.
RUMOROSO.- Qué mal, mi buen Ficticio; qué mal, mi buen cabrón.
FICTICIO.- Hubiera preferido que mis líneas no le agradaran tanto, mas cediera al capricho de mi tentación.
RUMOROSO.- Yo hubiera preferido que se mochara.
FICTICIO.- Eso mismo he dicho yo.
RUMOROSO.- Hablo de la mía.
FICTICIO.- De la mía hablo yo. Mas, mejor hubiera sido que se mocharan las dos.

jueves, 28 de febrero de 2008

Atrás de la raya

(Crónica de una experiencia en el primer semestre de la carrera de letras)


Dos de mis compañeros de clase se han sumado a la lista de personas que me reclaman porque subrayo mis libros. Dicen que soy un inconsciente, que con actos inmisericordes y mutiladores lastimo a los pobres libros indefensos; que a las hojas les duele el maltrato; y que, con mi pluma feroz y despiadada, dejo a los inermes libros inservibles. Aura y Carlos son quienes me han invitado a la reflexión, creyendo que por estar en el mismo grupo que yo, tienen el derecho (y quizá creen tener hasta la obligación) de conducirme por el buen camino, alejándome del vicio y la manía diabólica de rayar los libros.
Aura sugiere que maquille mi acción malhechora sustituyendo el uso de la pluma por el del lápiz; argumenta que “con bolígrafo daño al papel pero con lápiz hago cosquillas a mi amigo el libro”; de ese modo, según la profunda lógica de mi compañera, el problema ya no es grave. Le dije, en burlona respuesta, que subrayar con lápiz me parecía una acción mediocre, digna de alguien que no quiere comprometerse a sostener, por los siglos de los siglos, el haber subrayado un texto que consideró importante... Ella sólo hizo un gesto reprobador y se marchó, comprendiendo que su empresa era inútil.
Cabe señalar, es más, diré cabe subrayar, que jamás me atrevería a rayar un libro que no fuese mío, es decir, de mi propiedad (sólo considero mío un libro cuando yo mismo lo he subrayado) Respeto cabalmente los libros que se encuentran en las bibliotecas públicas; considero una falta grave que alguien raye lo que no es suyo, como la pared de la casa de su madre, a nadie le gusta que se la rayen.
Tampoco rayo los ejemplares que se encuentran en librerías; ni siquiera los que están en tianguis o en supermercados. No soy un enfermo “rayanóico”, que vaya armado con un marcador para dejar su huella en cada libro que encuentre descuidado. Cuando robo algún libro, soy congruente con mi ética personal: lo rayo después, nunca antes.
Carlos, el más intelectual de los compañeros con los que comparto aula, me dijo una vez que si rayo los libros ya no los puedo prestar. Ante tal silogismo tuve a bien informar al buen Carlillos de un pequeño detalle que tal vez no consideró en ese momento: ¡Yo no presto mis libros! A menos que lleve años de conocer al solicitante y tenga, además, la dirección de la casa que he de ir a incendiar en caso de no-devolución.
Del mismo modo, insto a la gente a que, por favor, no me preste libros porque no los devuelvo: es frustrante no poder subrayar un libro que me está gustando; si lo saco de alguna biblioteca pues, bueno, ni hablar, anoto el texto en mi cuaderno; pero cuando el libro en cuestión es de un individuo que no le saca el mayor provecho a su adquisición, padezco un conflicto interno del cual no logro reponerme hasta comprar el mío y arrojarle su libro en la cara. Eso o el plan B: quien me prestó su libro no lo vuelve a ver jamás. Ya lo dijo mi abuelo Emilio con uno de sus tantos proverbios tan sabios:

“Es tonto aquél que presta un libro,
pero es más tonto aquel que lo devuelve”

Los libros que tengo son, en su mayoría, mis herramientas de trabajo, mi apoyo para la elaboración de textos y el lugar en donde sé que existe información útil para hacer citas. Sé que lo necesario está ahí, en un libro específico de, quizá, doscientas hojas. Si me entregara a la ingrata labor de buscar en cada una de sus cuatrocientas páginas la información que requiero, no acabaría nunca mi escrito. En cambio, sabiendo que está subrayada, sólo busco los bloques y, con ayuda de unas breves glosas que incluyo al costado de la caja, la labor es mucho más rápida y sencilla.
Los subrayados ayudan a un repaso general, son referentes del contenido temático. En ensayos y libros de historia, los subrayados son sumamente útiles para la elaboración de resúmenes.
Es, en verdad, un deleite subrayar el libro. Es una manera de hacerlo tuyo, de convivir con él en la intimidad, usándolo y dejándose usar por él sin secretos ni rencores. Uno debe hacer suyos los libros, aprender de ellos y aprehenderse a ellos, participando con el autor a través de las distancias. Así el libro deja de ser sólo una mercancía: un objeto conformado por papel y tinta; se convierte entonces en receptáculo de ideas compartidas y de hallazgos testimoniados... En mi librero hay libros que envidian a otros que están más subrayados.
Los libros que no rayo, para consuelo de los “rayafóbicos”, son las ediciones de lujo, los libros de arte, las enciclopedias, en fin, los que tienen ese tipo de papel (couché) que no agarra bien la tinta.
En las novelas o poemarios –que suelo adornar con bellos y prácticos asteriscos- hay frases que me gusta almorzar, antes de salir de casa, o merendar, antes de entrar al sueño; sólo tengo que abrir mi libro y buscar las rayas, seguro de que voy a encontrar -buena dieta para el alma- una frase que me haga suspirar.

Quiero subrayar que mi pretensión no es convertir a la comunidad lectora al “rayalismo ortodoxo”; cada quien es libre de hacer -o no hacer- con sus libros lo que quiera. Me limitaré, ante las juiciosas miradas de los compañeros que observan mi certera pluma con desdén, a marcar una sana distancia diciendo simplemente:
“Con permiso, señor, señorita; compañero, compañera.
Atrás de la raya que estoy subrayando”.

viernes, 22 de febrero de 2008

Fidel Castro, mi abuelo Emilio y la no declinación de ambos



Dice mi abuelo Emilio que conoció, en persona, a Fidel Castro. Era joven (necesariamente) en ese entonces. Castro se encontraba exiliado en México cuando acudió un día a la cantina de don Paz, donde mi abuelo Emilio y un amigo cotidianamente consumían los famosos “Pacianos
-Ámos a echarnos un “Paciano”–. Era el grito de batalla que mi abuelo secundaba yendo rumbo a la pulcata de don Paz donde una tarde vieron a Fidel Castro en una de las reuniones dedicadas a planear la expedición a bordo del Granma…
Mi abuelo Emilio y su amigo ofrecieron al comité sus servicios para integrarse al comando que llegaría a la Habana en diciembre de 1956 para cambiar la historia… Mi abuelo Emilio y su amigo fueron reclutados e informados del plan: saldrían de la ciudad de México al día siguiente rumbo a Veracruz de donde zarparían a la Habana… Mi abuelo Emilio y su amigo estaban tan emocionados por la aventura que les esperaba que para celebrarlo circularon rondas de “pacianos”… La cruda del día siguiente les impidió levantarse a tiempo para irse con los reclutados a Veracruz…
Dice mi abuelo Emilio que el deseo de aventura fue lo suficientemente fuerte para que él y su amigo buscaran y encontraran los modos de llegar a Veracruz. Llegaron tarde. Esa fue la causa –además de que tuvieran que volver al D.F. caminando desde el puerto jarocho- de que ni mi abuelo Emilio, ni su amigo arrebataran Cuba de las manos de Fulgencio Batista, formando parte del equipo comandado por Fidel Castro Rus…


De la historia de mi abuelo me acuerdo al ver el encabezado: “Declina Fidel” y pienso en los cambios que pudiera tener la ciudad de la Habana que conocí en 2002 si tal noticia fuera cierta en su totalidad. Pudiera ser que el cambio no sea más que nominal, ya que no será una sorpresa que al comandante Castro lo suceda Raulito, conservando, a grandes rasgos, el régimen más menos como está.
Por otra parte, me pregunto si de un hombre mito viviente que inicia un discurso presidencial con la frase: “hace 45 años entré al cuartel Moncada con un rifle en las manos” puede decirse que declina. Es decir, ¿Se puede decir que alguien declina después haber gobernado un país a lo largo de medio siglo? Ningún gobernante ha batido tal récord. Franco estuvo 39 años en el poder; Stalin, 31; Porfirio Días, 30; Musolini, 21; Pinochet, 15. Además, que Castro deje el primer plano por motivos de salud no me parece una declinación. Como dice Tomás Borge: “Fidel puede renunciar a todo menos a ser Fidel Castro” con todo y la falta de libertades políticas y de derechos fundamentales.

Con todo y que no haya libertad de expresión y que la democracia no exista en Cuba; si bien todo eso es veldá (hablo con la irreverencia y el desconocimiento que ejercen todos los que, sin saber, opinamos) no sé si de otro modo se logra una mayor cercanía con la utopía socialista de la democracia y la igualdá… con todo y todo existe mayor igualdad en gran parte de la población cubana: todos son, en esa gran parte, igualmente pobres.
Es el consumo, a fin de cuentas, lo que genera las inconformidades… porque un cubano quiere jeans, quiere productos que sabe que existen y no tiene el poder adquisitivo para conseguirlos y eso sí que es malo ¿no? Qué haríamos sin la posibilidad de comprar un cochesito del año, o unos sacos Armani y unos blue jeans levis… Más de uno volveríase loco si no pudiera beber coca-cola y desayunar sus energéticos y adicionados korn Flakes y no hablemos de lo inhumano que resulta privar a una comunidad de Mc. Donals, Burguer king, Wall Mart y Starbucks. Y por qué vivir en una casa que me asignen si yo, que sí puedo pagar más, tengo el buen gusto de elegir una casita en las lomas… Creo que habría suicidios masivos de mademoiselles que no pudieran comprar sus cosméticos Cover girl y Vichi… sería monstruoso vivir así, como viven en la Habana.

Los beneficios que aporta el régimen es algo ya sabido como sabido es que a los integrantes de una sociedad de consumo no nos interesa: Educación gratuita y de calidad para todos. “Y si el niño no va a la escuela –me contaba un asere allá en la isla- van por él y preguntan a sus padres ¿por qué el niño no va? Así hasta el último grado, después el joven no deja de ir a la universidá, pues no quiere dejar de estudial” Y la salud. Los mejores médicos al servicio de los cubanos. En el avión compartí asiento con una embarazada cubana que, viviendo en México, iba a parir a Cuba. ¿Amor a la Habana? “No, es que allá no me cobran”. Después deduje que ese era uno de los motivos de que las cubanas tuvieran hijos cual conejas. “Y uno tiene seguridá -Me decía el mismo asere- si tu hijo sufre un accidente, sabes que lo van a atender inmediatamente. Luego te llaman, te dicen venga por su hijo y tú nada más dices: muchas gracias… no pagas nada.”
Y la gran enseñanza artística sería la coronación si no se le colgara el contra de la no libertad de expresión. Ni hablar, no se puede todo.

Hace ya más de 49 años que Fidel llegó para quedarse a Cuba y que mi abuelo Emilio no cumplió su aventura de joven soñador. Empero, aunque ya no es joven, de mi abuelo Emilio puedo decir que tampoco ha declinado… sigue siendo un soñador, y no lo digo porque pase tardes enteras dormido en el sillón, sino porque me sigue contando sus planes y proyectos y recuerdos y sueños que yo escribo para que la historia no lo disuelva… De Fidel puedo decir que si la historia no lo ha absuelto, mucho menos lo ha declinado…


O qué podrán decirme ustedes, compañeros poetas, tomando en cuenta los últimos sucesos…

viernes, 15 de febrero de 2008

Escénica Mariposa (Entrevista a Tzitzi Benavides)



La danza es la contorsión que inevitablemente realiza un cuerpo cuando el alma inflamada le brota por los poros... El baile es un punto intermedio entre lo físico y lo etéreo, un puente entre lo más sagrado y lo más prosaico, una forma de andar despierto en el sueño, bailar es soñar con los pies.

Para Tzitzi Benavides la Danza es una forma de ser, una manera de ver la vida y de vivirla deliberadamente; es el lenguaje que eligió para expresarse, lenguaje que inunda el alma de significados, lenguaje de cuerpos en movimiento, un lenguaje sin palabras. Tzitzi baila y con sus pies dibuja rutas que le señala un hada; Tzitzi ya hizo del escenario su casa; cuando ella baila, si es gaviota, el cielo es el ciclorama; si es pez, el escenario es agua.


Ella es una bailarina joven, profesional, mexicana de inicios de siglo XXI que comparte con nosotros un poco de su pasión en esta entrevista, concedida a jonathanrojas.blogspot en un café del centro de Coyoacan.

P. ¿Qué determinó el hecho de que te dedicaras a la danza?
T. B. La imagen de la danza me causa emociones y me gusta sentir. Recuerdo que las primeras veces que vi danza (ballet) se me enchinaba la piel. Por eso me dedico a la danza, porque me gusta sentir.
P. ¿Qué opinas de la danza en México?
T. B. Hay mucha danza en México, eso me alegra, sin embargo, le hace falta proyección: para poder trascender debe ser vista. Si no es vista es por falta de proyección pero creo que se logrará.
P.¿Qué consideras que la danza aporte al espectador?
T. B. Lo que recibí yo cuando vi danza: emociones.
P.¿Por qué la gente no acude a espectáculos de danza?
T. B. Porque no conoce, no hay la proyección... “Porque existe la televisión.”
P.¿Qué propuesta harías para interesar a la gente en la danza?
T. B. Los niños son las nuevas generaciones... son los más despiertos y ganosos por conocer. Una vía son los niños. Hacer que ellos se acerquen.
P.¿Qué opinas de las compañías de danza en México?
T. B. Les falta constancia, perseverancia y así crecer. Existen muy buenos proyectos, son muy llamativos pero se esfuman. Se apagan. Falta constancia de compañía.
P.¿De los bailarines?
T. B. ...íjole, Tenemos una vida muy corta como bailarines. La gente tiene la idea de que los bailarines no piensan, que sólo bailan. No es así. Bailamos, sentimos, pensamos. El baile no es algo sólo físico, hay mucho más atrás. Luchamos mucho, el baile es una lucha total. Constante lucha eterna e interna.
P.¿Qué se necesita para ser bailarín?
T. B. Mucha energía (suspiro) ...quisiera dejarlo ahí (risa).
P.¿Qué harías de no dedicarte a la danza?
Muchas cosas: Artista plástico, arquitecto, bióloga, restauradora de arte, cantante... ya. No soy todo eso porque soy bailarina. Me encanta ser bailarina.
P.¿Cuál es tu máxima aspiración?
T. B. Estás siendo muy general ¿no?... (risa) “La plenitud en su máxima expresión.” Ah verdad, respuesta muy general.
P.El mundo en el contexto histórico actual.
T. B. (Suspiro) Doloroso. Hay mucha violencia. De repente siento que se nos acaba el mundo. Pero deliciosamente, Jonathan, cuando bailo, vivo que no se nos acaba. Es que la danza es muy terrenal ¡Aquí está! Si no está aquí ya se esfumó cuando bailas sientes la vida.

Tzitzi Benavides cursó la carrera de Bailarín Ejecutante de Danza Contemporánea en la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea del CNA. Es titulada en el 2000 por el INBA.
En el área de ballet ha participado como ejecutante en obras de repertorio clásico. En el área de contemporáneo ha participado en diversas obras de reconocidos coreógrafos nacionales y extranjeros como Mirta Blostein, Javier Basurto, Serafín Aponte, Laura Rocha, Francisco Illescas, Bill de Young, (E.U.), Rogelio López (Costa Rica), Gabriela Medina, Raul Parrao, Alejandro Schwartz, Cecilia Lugo, Josué Valderrama, Ester Lopezllera, Pilar Gallegos, Tania Perez-Salas, Benito Gonzáles, Evoé Sotelo, Lorena Glinz, Gregorio Trejo, Gerardo Hernández, Alan Danielson, entre otros.
Ha participado en importantes temporadas, encuentros, concursos y festivales nacionales e internacionales.
Ha sido becaria del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Baja California Sur en la categoría de Desarrollo artístico Individual para Ejecutantes en 1997, 2001 y 2004 y del FONCA en el área de Ejecutantes en el periodo 2002-2003.
Dentro del XXII Premio INBA-UAM Concurso continental de Composición Coreográfica celebrado en noviembre del 2001; le otorgan el reconocimiento como Mejor Ejecutante Femenino.
Es integrante de las compañías Tania Péres-Salas, Humanicorp, Eterno Caracol y Quiatora Monorriel en la ciudad de México.
Es fundadora, directora colectiva, coreógrafa, e interprete de la compañía independiente de danza contemporánea Altitud Cero.

Para Tzitzi Benavides la Danza es una forma de ser, una manera de ver la vida y de vivirla deliberadamente, a toda costa. Al ser Tzitzi Bailarina y Flor, es ella escénica mariposa.

viernes, 8 de febrero de 2008

Chinelos, "siempre no" y soneto

Anita Tantra, mi amigui, está triste. Quisiera volver con aquel pero aquel parece no querer, sin embargo, tampoco se marcha del todo… y ella, mi amigui, no lo marcha tampoco porque en el fondo espera que la flama del amor resurja…
Yo por eso le regalé un encendedor Bic, de los que no saben fallar, para que no le falte fuego. Platico con ella cada vez que puedo; le digo que el amor es así, le comparto mis tribulaciones y entre los dos nos reímos de nuestras respectivas lágrimas.
La última vez que estuve con ella y platicamos, Tepoztlan estaba de Carnaval con Chinelos bailando y un pasmoso mar de gente que en vano contradecía nuestra implacable soledad. Yo masticaba un “siempre no” que me obsequiaron, y conmemoraba el sexto aniversario de la balada de la Condesa y el Tigre de san Agustín. Anita Tantra, mi amigui, perdió el encendedor que le regalé.
Por tales razones decidí hacernos un soneto, uno poco exigente (como los que suelo hacer) ya que para sonetos, Garcilaso.


De ti sus cicatrices

Cuando no estás es cuando más estás;
tu presencia son recuerdos y anhelos
que a poco se van quitando los velos
bailando con mi falsa soledad.

Cuando no estoy es cuando tú te vas:
mis pensamientos practican los vuelos
de las ensoñaciones en desvelos
que en mí, sin ti, sólo son la mitad.

Soy esa peor parte de mí mismo
que es justamente aquella que dejaste:
la que odia, extraña, exige, y te maldice.

La parte que exhumaré de mi abismo
te amará igual a la que te llevaste;
suplicando de ti sus cicatrices.

miércoles, 30 de enero de 2008

Del "Recetario Para no evitar la depresión" del Dr. Pinoult

Mi buen amigo, Dhu Dhu, está triste. Acaba de pasar por el terrible proceso de una separación. Su chica decidió ya no vivir con él y él ha decidido no insistir en ningún sentido, así que inicia su ciclo el siempre incómodo ritual de la mudanza y el abandono… Mudanza de ella; que se va y se lleva, entre otras cosas, más que sus cosas, aquellas pequeñas cosas: cepillo de dientes, perfumes del botiquín, su toalla. Abandono de él, pero de él a sí mismo porque, no nos engañemos, lo peor de una separación no es que la pareja se vaya; lo horripilante comienza cuando uno mismo se abandona.
Dhu Dhu es un hombre íntegro. Sensato. A veces demasiado para mi gusto, ya que el hombre sensato suele no permitirse los descensos vertiginosos que promueve la depresión, evitando así la utilización benéfica de dichos descensos vertiginosos en lo que he denominado catártica caída, sumamente útil en la superación del duelo. Mi amigo Dhu Dhu, en tanto psicólogo, sabrá mejor que yo que reprimir una emoción doliente haciéndose pasar por estóico, firme y contundente puede ocasionar peores consecuencias.

En cuestiones amorosas, inevitable es la caída. No es fortuito el juego lingüístico de la palabra “caer” en su etimología: del verbo en latín “cadere” de donde se desprenden “cadera” y “cadencia” palabras que, juntas, son de inminente peligrosidad. Además, si el enamoramiento genera la sensación de elevarse, lógico es pensar que el desenamoramiento provoque la sensación de “des elevarse”, es decir, caer. La caída, después del amor, es inevitable. Lo que está en nuestras manos es el exprimirle una función catártica a la caída, como una especie de exfoliación del alma.
Me gusta pensar, al hablar de esto, en las caídas de las gaviotas quienes, desde lo alto se “abandonan” precipitándose en vertiginoso descenso aprovechando su propio peso para incrementar la velocidad en su caída libre proveyéndose de un impulso que utilizarán, en una maniobra “U”, para adquirir mayor altura en una óptima utilización propulsora. Por tanto, el Operativo Gaviota consiste en aprovechar la caída para tomar el impulso necesario que permita una altura superior.
Con esto el símil “Después de la tempestad viene la calma” puede homologarse con tempestad = caída, calma = impacto. O bien: tempestad = caída, calma = altura superior. Así, sacándole jugo al agrio limón del desconsuelo, llegará el momento en que habrá de recogerse, descubriendo, con un suspiro entrecortado, que la tempestad pasó.
No sabemos el tiempo que una tempestad particular tarda en pasar, lo cierto es que ese tiempo está destinado a no ser grato. Craso error es pretender “pasarlo bien”, “dejar de pasarlo mal” cuando la herida está ahí, abierta y purulenta. Podemos empezar por aceptar y asimilar: “El tiempo que dure mi duelo es tiempo que no estaré bien” evitando así frustraciones de infructuosos esfuerzos…
Un siguiente paso sería desarrollar actividades que regularmente no nos placen pero, en tanto obligaciones, exigen su realización provocando malestar e incomodidad: asear la casa, pintar los muros, ordenar archiveros… tal malestar y tal incomodidad no importarán grandemente ya que, de todas maneras estamos mal e incómodos en nuestra depresión. Y la gran ventaja es que, al pasar la tormenta, nos habremos librado de la lista de pendientes enfadosos evitando así la estimulación de una posible re caída.
“¿De dónde saco el ánimo para ponerme a barrer, pintar paredes o asear?” es la pregunta pusilánime del abatido. Completamente normal. El punto es que no hay que sacar ánimo de ningún lado. Sólo hay que hacerlo; sin pizca de entusiasmo, sin motivación; llorando, sin haberse bañado. No importa. Sólo hacerlo.
Continuara…

jueves, 24 de enero de 2008

Tepoztlan: inspiración garantizada



El pasado sábado19 de enero tuve un segundo concierto en Tepoztlán; en el Bar Tantra, ubicado en Avenida del Tepozteco número 24. La primera vez que fui a presentarme, en realidad fue Tepoztlán entero quien se presentó ante mí, enamorándome con sus casas de adobe y su borrachera de verdes que parecieran haber sido pintadas a mano. ¡Es un pueblo maravilloso! Visitarlo era un regalo que no me había dado; cuando uno camina por sus calles, lleva en las suelas la sensación de estarle robando los pasos a un personaje de cuento…
Se dice que este pueblo mágico tiene la cualidad de inspirar a los artistas que por alguna razón llegan ahí; lo cual me colocó en el predicamento de enfrentarme con la posibilidad de una hórrida verdad: si yo, estando en Tepoztlán, no creaba nada, o no soy artista o el decir es falso. Afortunadamente la inspiración no me jugó la broma de no treparse a mi cuaderno para el viaje y lo que salió, además del seguimiento de mi bitácora personal, fue un monólogo que presentaré en Puebla algún día de la semana del 7 al 12 de abril dentro del marco del VI Congreso Nacional de Estudiantes de Literatura.
Mi monólogo lleva por título Tras un amoroso lance y el argumento es el siguiente:

Rocamadour Raskolnikof Rabindranath Ixbalanque Pérez, estudiante de letras, se entera de la convocatoria para el Congreso Nacional de Estudiantes de Literatura (CONEL) en Puebla. Planea hacer todo lo posible para asistir ya que, entre otras cosas, desea el reencuentro con Penélope Desdémona Julieta Beatriz Laura, de quien quedó perdidamente enamorado en el congreso anterior. Sin embargo él no tiene ponencia ni dinero y está lleno de temor ante la idea de que ella no corresponda a su amor en esta sexta emisión del Congreso.

Ya inicié la memorización del texto y tengo algunas ideas para el montaje, pero necesito un director para no sentir que la esquizofrenia se ha apoderado irremediablemente de mí, ya que una cosa es dirigir y actuar en una obra que escribí, con más actores, y otra distinta es que sólo a mí solo me dirija: corrigiéndome, regañándome y casi, casi despidiéndome por incumplimientos que no estoy dispuesto a tolerar…me.
Pedí a Acoyani Guzmán y a Marco Antonio Pacheco (por separado) que me ayudaran con esto; ellos estudiaron cuatro años en el Centro Universitario de Teatro (CUT) en donde, por cierto, se estarán presentando, hasta el 3 de febrero, los fines de semana con dos montajes que son su examen profesional: Frente al olvido y Tierra de nadie. Ambas, obras interesantes. El caso es que ni Acoyani, ni Marco han dado respuesta a mi ya suplicante petición de ser dirigido en el montaje de este monólogo que escribí la primera vez que estuve en Tepoztlán.

Esta segunda vez, en Tepoz, comencé a escribir otro monólogo que llevará por título Un grandioso music hall, inspirado en las charlas que he mantenido, acompañadas de sotol –aguardiente de guerreros-, con mi amigo y profesor Gerardo Ziwl de quien ya hablaré prontamente. Además de un cuento que nace con el hallazgo de Fernanda Ramírez, veterinaria cuyos ojos son dos enormes descubrimientos... Este cuento trata sobre genética evolutiva y comunicación animal. Si no es muy largo, cuando lo termine estará publicado en este blog.

Y tanto me ha gustado Tepoztlán y tan productivo ha sido que ya estoy preparando mi próximo arribo: sábado 26 de enero a las 21:00 hrs. en el Bar Tantra, ubicado en Avenida del Tepozteco número 24. El cover es de $40.ºº. La invitación está abierta.

Si no las abres

En mi casa hay dos ventanas
por las que miro las dos ventanas
de tu casa.
Me gusta abrir mis cortinas
y quedarme mirando;
esperando a que abras tus persianas.

Si no las abres
no pasa nada.

Pero si las abres pasa, para empezar,
por tus ventanas mi mirada;
pasa completa y se queda en tu sala
mirando los cuadros que tienes colgados,
viendo las manchas en la pared,
los libros, los adornos que habitan tus estantes.

Se pone tan cómoda mi mirada
cuando has abierto las persianas
que ya, dentro de tu casa, instalada,
se da el tiempo de escuchar
las cosas que dicen de ti las cosas que en tu casa no hablan.

Después pasa a la cocina donde hay de todo:
enlatados, leche, jugo, alimentos frescos y otros ya caducos,
hay basura que no has tirado,
hay en la mesita cartas que no has revisado,
hay en un lugar, que es nunca el suyo, un extraño animal disecado.

Si huele mi mirada la humedad del aroma a jabón
corre a asomarse por la puertecita que a veces dejas entreabierta,
aunque lo niegues, para que te vea.

Le gusta mirarte desnuda a mi mirada
mientras te mojas bajo la ducha, te lavas, te enjuagas
y hay un momento en que no eres más que tú
ni menos que tú
mirándote al espejo
Es entonces cuando te abraza,
cuando te besa mi mirada.
Te acaricia toda, te habla al oído
Te desea un buen día para toda la vida
antes de que salgas.

Todo eso pasa cuando pasa mi mirada cuando pasa que abres las persianas.
Porque si no las abres…
Si no las abres nunca pasa nada.

martes, 15 de enero de 2008

Encuentro nacional de amantes del teatro, tanto “space” y coincidir.



Grato, gratísimo, ha sido recibir los comentarios de Amelie. Me da gusto saber que ya tengo cuatro lectores. Tanto que a ella dedicaré la nota que sigue, esperando no encelar a mis otros tres lectores quienes seguramente entenderán que el “destinatario lírico” no excluye a nadie sino, por el contrario, se trata de un recurso narrativo que busca propiciar una atmósfera relajada en el desarrollo del texto. Así el autor se dirige a un “alguien” concreto para “platicarle” un suceso del que quiere enterar a todo aquel que también lo lea.

Estuve curioseando en tu blog, Amelie, y descubrí que compartimos el gusto por algunos filmes y algotros libros; Amelie, Luna amarga, Dogville; en el primer rubro y Pedro Páramo, Cien años de soledad, Niebla, en el segundo. Sin mencionar también coincidencias en la música como Soda estéreo, Café Tacuba, Delgadillo, Silvio, Janis Joplin… Además que estudias psicología, la carrera que estuve a punto de estudiar debido a que, simplemente, me fascina; no lo hice porque los volados entre Teatro, Música y Letras ya no permitían más profesiones en la terna y Filosofía hubiera quedado muy resentida.

Sin embargo hay un rubro que no encontré en tu blog: Teatro; y la nota de esta semana tiene por propósito hablar del Encuentro nacional de amantes del teatro. Actividad que inició el jueves diez de enero y terminará el miércoles veintitrés. Se trata de una especie de maratón teatral en donde se están presentando obras de todo tipo montadas por compañías de diversas partes del distrito y del país. Esta es la emisión número 20 del encuentro y la asistencia del público está siendo muy aceptable. Te recomiendo que consultes la cartelera, estoy seguro de que alguna función puede llamar tu atención.

Los teatros en donde se está llevando a cabo este Encuentro de amantes del teatro son el Julio Castillo y la sala Xavier Villaurrutia, (centro cultural del bosque) justamente detrás del Auditorio Nacional. Las funciones entre semana inician a las 17:00 y sábado y domingo desde las 12:00. Lo mejor de todo es que la entrada es libre, con lo que el pretexto de que “es muy caro el teatro” queda desechado. Es por la gratuidad del las funciones que te recomiendo llegar temprano si tu intención es asistir a la sala Xavier Villaurrutia, ya que el cupo es de sólo cien personas. El teatro Julio Castillo no tiene problema.

De las puestas en escena que he visto hasta el momento quiero destacar tres: Las luces del Agüero de Edgar Vera, con la compañía Libélula de la delegación Iztapalapa; La que hubiera amado, de Alejandro Licona con el grupo Toputshi Teatro de la delegación Cuahutemoc y Los habladores de David Olguín, montada por la compañía El teatro del fantasma, también de la Cuahutemoc. Las tres obras me han parecido bastante buenas, tanto en guión como en realización escénica

Las luces del agüero trata del modo en que cada habitante, en Amecameca, asume la aparición de luces en el cielo que resultan ser visitantes de otro planeta, quienes intentan dar un mensaje positivo a la humanidad; mensaje que nadie escucha.
La que hubiera amado Aborda el tema del amor, la soledad y la posmodernidad que hoy en día nos enfrenta a las desbalanceadas relaciones de pareja. Parte del simbólico hecho de poder adquirir mujeres en lata, para satisfacer con ellas necesidades afectivas y sexuales, pudiendo después deshacerse de ellas sin el menor remordimiento… o quizá con un poco.
Los habladores son una serie de monólogos en los que cada personaje, extraído de pasajes cotidianos muestra el reflejo del enorme absurdo que inunda nuestra realidad. El tratamiento humorístico de cada monólogo provoca ese tipo de risa que, al rastrearla, invita a la reflexión y quizás hasta al llanto.

De las demás que he visto hablaré en otra ocasión. No por lo que decía mi abuela: “Si no tienes nada bueno que decir de alguien, mejor cállate”; sino porque ya excedí, en esta nota, las seiscientas palabras y porque tengo hambre y porque se está pasando la hora de comer y luego, en la fonda, no encuentro en existencia todos los platillos que ofrece el menú.

martes, 8 de enero de 2008

De lo que se trata



Se trata de publicar cada semana un texto; contar algo, “trepar” algo: escribir algo y ponerlo en este espacio del que no puedo decir que nadie lo lee. Se supone que tengo ya tres lectores. Tres lectores que prometieron visitar mi blog semanalmente; a ellos: Melany Bonita, Roci Algarabía y Alejo Argentino les debo ya la formalidad de publicar algo cada semana. Es un compromiso adquirido con ellos tres, mis lectores queridos.
¿Para qué? Para tener ágiles los dedos, para ir haciendo oficio la ocupación esta de los textos “escrividos” (escri-vidos: contracción de las palabras “escritos, vividos”), para asumir el deber –uno al menos- de tener un espacio virtual esperando mi nota semanal… Nota que, en el mejor de los casos, surgirá la semana correspondiente (como ésta) y, en el peor, será un texto ya existente colocado mediante los pases mágicos del copy-paste.
La clasificación de los escritos puede ser: reseña, artículo, cometario, poemío, info, mini ficción y quizá alguna otra que no considero ahora mas puede surgir de pronto. Nada de mi “mal querido diario” porque este blog no pretende ser un diario, ni pretende enterar a nadie en particular del espectáculo de mis tribulaciones y cotidianidades. Se trata de escribir semanalmente seiscientas palabras que encuentren su pertinente ubicación en este blog. Es un reto para sacudir la holgazanería que siempre está colgada de los hombros del escritor que no lo es aún; una forma de ejercitar la disciplina aletargada que le estorba al oficio.
Escribir cuando uno está inspirado resulta más fácil y, aún así, parece que uno de los problemas de quienes aspiramos a esta noble dedicación es que, cuando llega al cerebro la idea sublime, generadora del texto acreedor al próximo premio novel de literatura, uno no tiene la práctica necesaria para redactarla… Y la redacción tiene el cinismo de burlase en nuestras narices, haciéndonos creer que es cosa sencilla y ¡no!, no es sencillo redactar; es decir, exponer de manera clara, coherente y cohesionada, con todo lo que ello implica, una idea no es, en primera instancia, nada fácil. Y cuando, además, no hay idea, la cosa se complica al grado de poder declarar abiertamente que, “señores, estamos jodidos”.
Hoy decía a mis alumnos, en tono de maestro, claro, que toda redacción exige intención y conocimiento. O sea que “hay que conocer de lo que se hablará y tener clara la intención del texto que vamos a desarrollar” Eso decía hoy que reanudamos clases en el seminario a medio día. Y ahora, por la noche, intento hacer mi nota semanal para el blog y no puedo dejar de sentirme como un gran farsante… Menos grande que cuando releo el Malparaíso plagado de errores de esos de los que la redacción se mofa. Y quiero justificarme diciendo: “Pero es que empecé a dar clases después de publicarlo” a lo que otra voz contesta: “Pero ya habías cursado cuatro años de letras hispánicas…!Farsante!”
Por ello, en estos escritos, se trata de quitar el cochambre de la culpa. Pretenderé que no existan errores en la redacción, por lo que pido a mis tres lectores que de encontrar alguno me lo hagan saber inmediatamente para exterminarlo sin piedad (al error, no al lector)
Y con estas palabras mal cumplo el propósito semanal -por favor no se confunda con propósito de año nuevo, el de la uva y su posterior incumplimiento- para inaugurar la primera semana de este dos mil ocho y con ella la formalidad asumida de estar “trepando” algo al esté blog cada vez que pasen siete días porque, simple y sencillamente, de eso se trata.

lunes, 31 de diciembre de 2007

Después de la lluvia sobre adoquines

Sale el vanidoso sol
a reflejarse sobre los cienes de espejitos
que la lluvia dejó esparcidos sobre las calles del centro de Tlalpan.

Por algún lugar
habrá de estar tensándose el arco de mil arcoiris que no vemos
y alguna coladera
se alimenta con el intempestivo riachuelo urbano que lleva,
como peces,
basuras inquietas que saltaron de displicentes manos.

De tanto mirarse
el rubio vanidoso se acabó ya los espejos
y los peces de aluminio, plástico y polietileno
son la caries de fauces de fierro,
peces quietos, peces más que muertos.

Nuevamente
las banquetas son estrenadas por pares de pasos viejos
y un microbús que de gente vacía va repleto,
se desliza con prisa
pero lento
sobre los adoquines de la calle de Madero.

viernes, 21 de diciembre de 2007

Tacos de lengua

La afirmación
“el cambio es el deterioro de las lenguas”
fue cambiada por
“el cambio es un fenómeno lingüístico como cualquier otro”

(Notas de la clase de lingüística)

En el número 53 de la revista Letras Libres fue publicado un artículo de Antonio Alatorre titulado: “De cómo se alarman todos mientras yo me río” En este escrito el maestro Alatorre resume en breves páginas unas partes del tema tratado en su libro Los 1001 años de la lengua española: la influencia que recibió nuestra lengua de la cultura árabe y que recibe de la estadounidense; sin tomar esto como una desgracia ocurrida al idioma, más bien haciendo énfasis en que los préstamos, fusiones e intercambios son características inherentes del lenguaje. “De nada sirve alarmarse” afirma el lingüista, “Si la lengua es ajena a nuestros avatares puristas. Tal vez, incluso, en el futuro nos espere el bilingüismo”.

El artículo está dividido en dos partes; la primera inicia: “!Ay! ¡Oh dolor! Los cristianos están olvidando su ley” y la segunda: "¡Ay! ¡Oh dolor! Los mexicanos estamos olvidando nuestra ley (nuestra cultura, nuestra lengua)”. La primera, muestra la preocupación de un cordobés culto llamado Álvaro. La ciudad de Córdova fue una de las más renombradas del imperio romano en donde se hablaba la lengua latina. Para Álvaro de Córdova esta lengua (su lengua) corría el peligro de desaparecer debido al atractivo que muchos cordobeses hallaban en “la maldita cultura de los moros”. Algunos cordobeses, principalmente los jóvenes, vestían a la moda árabe, bautizaban a sus hijos con nombres árabes y quienes no hablaban árabe, usaban arabismos cada que podían.
En esa época, en que los moros dominaban gran parte de la península “histérica”, es natural, supongo, que la influencia se de como producto de la mezcla de culturas. De hecho, considerando que fueron ocho siglos de dominación, es sorprendente que nosotros hablemos español y no árabe como lengua materna; todo gracias a la religión católica.
Para mí, y para varios, la influencia, producto de la mezcla cultural es muy natural; pero en aquellos tiempos (como ahora y siempre) existían muchos “Álvaros” aterrados por la idea de algún tipo de infidelidad al idioma materno. Lo cierto es que quienes sucumbían al encanto de la moda árabe, lo hacían por dos razones: mejoraban sus condiciones de vida y/o se deleitaban con la cultura de los moros. Alatorre comenta que es inevitable el proceso de la lengua. Yo -aunque mi parte purista se resiste a aceptarlo en todos los casos- soy de la idea de que las mezclas enriquecen.
A la distancia se aprecia que, efectivamente, la mezcla árabe-hispánica enriqueció a nuestra lengua dándonos palabras como: zanja, acequia, alberca, alcachofa, berenjena, azahar, ajedrez, almohada, ojalá, tambor, laúd, alborozo, alquimia, alcanfor, algoritmo, alcohol, jazmín, escarlata... en fin, tremenda cantidad. Algunas palabras se formaron porque simplemente no existían equivalentes en la lengua latina, pero otras (y eso muestra la seducción provocada por el encanto de los arabismos) fueron tomadas sencillamente porque les gustaron.
En la segunda parte del artículo, Alatorre, plantea la misma situación en la época actual, haciendo una analogía de los mexicanos con los españoles cristianos y de los “usamericanos”
[1] con los Árabes de allá en lontananza...
Es evidente que cada vez son más los paisanos mexicanos que sucumben al encanto de lo gringo. Sobre todo los jóvenes que sin resistencia alguna se untan –literalmente en el caso de algunos productos- todo lo “made in U.S.A.”, bautizan a sus hijos con nombres gringos; quienes no hablamos inglés, usamos anglicismos a la menor provocación. Ostentosamente portamos nuestros “blue jeans”, tomamos un “brake”, “ordenamos” nuestros “hot cakes” y “coffee” o si no unos ricos “corn flakes”... Es inmensa la cantidad de anglicismos que se han colocado en nuestra lengua, inmensa la cantidad que nuestra lengua ha adoptado e inmensa la cantidad de personas que se quejan por el asunto. Es tal la mezcla existente entre el español (mexicano) y el inglés que hoy en día se ha dado origen al spanglish, un “lingüíbrido” que para mi gusto no es nada “nice”.
¡¿Qué hacer paisanos mexicas ahora que los dioses del olimpo náhuatl nos han abandonado?! ¡Luchemos en defensa apasionada del idioma español! Mandemos “e-mails” informando a todos nuestros “brothers” mexicanos: gringolandia nos está dando en la “mother” mediante el titipuchal de “words” que “we are using” ¡Stop, mexican people! “México to the mexican people” “Help, I need somebody”... “All you need is words”

Es imposible. Los puristas están en constante peligro de morir a causa de un infarto. O por lo menos de morderse la “lengua” cada vez que juzguen a los anglicismos. ¿Pero por qué tanta obsesión por resistirse a lo inevitable? Alatorre explica de manera muy acertada que “Con prohibir la expresión corn flakes y ordenar que se diga tostaditas de maíz no va a cambiar ni un milímetro nuestra dependencia de los Estados unidos. Las palabras son inocentes” Eso, eso, eso (cito al Chavo del ocho) Ni las groserías, ni los anglicismos, ni los insultos tienen la culpa de ser tales. Las palabras son sólo eso, palabras, hermosas per se, prácticas, reveladoras, contenedoras, cada una, de todo un mundo. Palabras, dicen más que quien las dice.
“El español goza de buena salud” comenta Alatorre y yo le creo. Para ilustrar su artículo en Letras Libres pusieron juntas, enmarcadas, las fotografías de Tin-tán y de Miguel de Cervantes Saavedra quizá para significar que es tan español el léxico de uno como el de otro; finalmente nosotros también hablamos el mismo español que Cervantes... sólo que medio milenio después.
Hace mil años Álvaro de Córdova se espantaba porque los arabismos entraban sin freno en la lengua latina; hoy los “neo-Álvaros” se espantan por los anglicismos y su constante penetración en el idioma español; quizá mil años más tarde, habrá “futurálvaros” que quieran proteger apasionadamente el idioma “mexchicanglicano” de los detestables “marcianismos”.

[1] Esta expresión la escuché de la profesorísima Cecilia Rojas.

jueves, 6 de diciembre de 2007

De cómo los grillos aprendieron a saltar


En el principio ni saltar ni cantar sabían.
Eran gente perezosa meciéndose durante horas en los pastos secos. Pero un día, uno miró al cielo y se encontró con una flor que bailaba en el viento. Tanto color y tanta belleza lo transformaron, sin más remedio,
en un verde sujeto enamorado.
A partir de ese momento, buscar el modo de decirle lo mucho que la anhelaba fue su ocupación. Desde entonces surgieron sus cantos que solamente son lamentos, ya que pese a interminables e intensos intentos de vuelo, el muy verde sujeto
sólo aprendió
a saltar.

¡No saben volar... no saben! Me lo digo mientras me ves mirarte desde esta espina de rosa.
Los grillos, mi amor, son gente
demasiado tonta.

jueves, 15 de noviembre de 2007

Sueños son

.- Cuéntame, Sergio Edmundo, ¿qué más pasaba en tu sueño?
.- No, Shere, te digo que está muy bizarro…
.- ¿Cuántas veces te he dicho que bizarro quiere decir valiente, generoso, lúcido, espléndido…? No es correcto que uses esa palabra para a referirte a incoherente, anómalo, descontextualizado…
.- Ay ya, señorita corrección, mejor no te cuento nada.
.- No, no. Sígueme contando. Entonces soñaste que legalizaban el aborto. ¿Y luego?
.- …Mamá cocinaba cuando el tarado ese que da las noticias a gritos dijo: “despenalizan el aborto”…
-¡Sergio Edmundo! –clamó mi mamá.
Fui a la cocina pensando que me hablaba para cenar cuando de pronto un zarpazo con el cuchillo gin zu rasgó mi playera dejando un surco de sangre a la altura de mi abdomen. Mamá estaba como cuando mató a esa rata ¿recuerdas? En su gesto había una mezcla de odio y repulsión…
Eufórica corría tras de mí con cuchillo gin zu en mano haciendo gala de habilidades samurai que no le conocía. Entre zarpazo y zarpazo gritaba frenética: ¡Ya legalizaron el aborto, ya lo legalizaron! ¡Despenalización, ya no hay pena!...
Empapado en sudor me arrojé, en cámara lenta, por la ventana. Los cristales rotos sólo me arañaron un poco y la vertiginosa caída al pasto me torció el pie derecho…
.- Vives en plata baja ¿no?
.- Sí. …Después corrí, corrí… Corrí por calles sucias llenas de gente que vendía clones de DVD que no se veían bien…
.- ¿Por qué eran piratas?
.- No. Claro que eran piratas. Pero estaban mal grabados, ¡maldita sea! Y yo, corriendo por las calles, era el personaje de la película en el televisor del clonero. Quería ver que más me iba a pasar pero ¡No se veía bien, maldita sea! Se oían las risas del cine, se veían sombras de gente acomodándose en las butacas… Golpeé el televisor y se rompió con la tercera descarga de mi puño. El clonero me exigió que lo pagara, yo no tenía dinero, nunca tengo dinero. A lo lejos venía mamá agitando en el aire el cuchillo gin zu. Huí. Corrí a toda velocidad; ahora también me perseguía el clonero arrojándome CD’s como si fueran letales estrellas de ninja; intentaba esquivarlos mientras corría pero la grasa de las frituras a las que soy adicto empezaba a salírseme por la herida y me hacía resbalar, así que, perdiendo el equilibrio, fui presa fácil de los letales CD’s ninja. Estaba a punto de desplomarme, no podía más. Entonces al dar la vuelta en una esquina… ¡Lo más extraño de mi sueño! Aparecí de pronto en la plancha del Zócalo en donde había dieciocho mil personas desnudas. Todas sobre el suelo en posición fetal... En eso desperté.
.- ¿Así nada más? ¿Sin desenlace?
.- Sí, como un clon mal grabado que de pronto ya no se ve.
.- ¿Y qué hacían ahí los encuerados en posición fetal?
.- Iban a ser abortados pero el experimento falló. Precisamente por la misma razón que mamá no ha querido comprender: la ley no es retroactiva.

Talión me ha dado Algarabía

El pasado 10 de septiembre de 2007 tuvo lugar en el museo Franz Mayer la presentación del primer título de la colección “algarabía” El libro de las palabrotas, publicación que compila sesenta y dos artículos aparecidos en diversos números de la revista que da nombre a tal colección.

En El libro de las palabrotas se encuentran juguetonas reflexiones sobre el origen, el significado, el uso y azuzo de palabras ribombantes como ergástula, oligofrénico, onicofagia y muchas más. Quienes conozcan la revista cuyo slogan: “genera adicción” ha convencido a varios lectores, ya sabrán qué esperar de este primer título. Quienes no la conozcan pueden tener un primer contacto con el tono, el estilo, y la forma de los malabares semánticos de “algarabía” a través de El libro de las palabrotas; después, buscar la revista que ahora es mensual ya que, definitivamente, “algarabía” es una revista que todos aquellos de lengua inquieta deberían conocer.

A la presentación fui, compré mi libro de las palabrotas y me dediqué a buscar los canapés y el vino -aunque siempre llegan después y no antes de la presentación, yo insisto-. De pronto vi una mesa donde un sujeto se anotaba en una lista haciéndose acreedor a un sobre, cortesía de algarabía. Dos dudas abrieron su capullo en mi interior: 1.- ¿Cuál es el contenido de ese sobre misterioso? y 2.- ¿Por qué a él le dan uno y a mí no?

Mi indagación detectivesca me ayudó a enterarme de que esa mesa era el registro de prensa y el contenido del ahora cotizado sobre era un boletín, un c.d. y dos números de la revista que genera adición. No lo pensé dos veces, aquél par de algarabías… tenía que ser mío. Con una determinación que envidiaría Bruce Willis llegué a solicitar mi sobre; y con mirada seductora que al parpadear decía “Tienes, nena, lo que busco” le pregunté a la chica distribuidora:

-¿Necesitas mi gafete?
-Mmhh. ¿De qué medio vienes? -Pensé en decir Reforma, Milenio, Jornada, Canal 11, pero recordé la hojita que circula por los pasillos de la fac y conteste:
-Talión revista independiente de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.
-Ah… pues nada más apúntate.

Puse mi nombre, correo y, por su puesto el nombre de Talión para quien desde ese momento soy corresponsal…
Y pensar que en algún momento sólo imaginé la utilidad de Talión en alguna emergencia sanitaria… Hoy Talión me ha dado dos números de la revista algarabía y la satisfacción de ir cargando el sobresote para que la concurrencia notara que yo era de prensa a la hora de las relaciones públicas en el momento triunfal del vino y los canapés.

domingo, 11 de noviembre de 2007

¿Y por qué chingaos un blog?

"Y... ¿Por qué chingaos no?" Fue el argumento persuasivo con el cual mi productor, José Luis Ruiz, me hizo ceder a la creación de uno de estos espacios de expresión virtual... "No me gustan Pro" le decía, pero él me hablo y habló de las ventajas, de tal modo, que logró hacerme sentir un excluido por no tener un portal en internet donde la gente pudiera leer lo que se me ocurriera publicar...
.- ¿Y si a nadie le importa lo que diga?
.- Hay miles de tipos que publican cualquier cantidad de babosadas y tienen visitas...
.- Pero no sé cómo se hace.
.- Es muy fácil. Inténtalo; total, no pierdes nada y así tendrás ya un lugar en el mundo...
Creo que es eso lo que termina entusiasmando a quienes crean y se recrean en este tipo de diarios. La sensación de que con ello se obtiene un lugar en el mundo. Es como jugar el juego este de la posmodernidad ya sin la actitud azotada del que se sabe parte de una masificación innegable y por ello lucha con uñas y dientes en contra de una alienación... lucha que, por lo demás, es estandarte de miles de simpatizantes...
Un blog es, pues, una ventana de donde sale un "individuo" a gritar !Existo! Grito que quizá no dirige al mundo (Virtual, se entiende; para gritar en otro tipo de mundos hace falta más valentía) Y son el comentario de algún despistado, el conteo de las visitas y la aprobación de algún cófrade con el que se simpatiza, la respuesta consiliadora y satisfactora: "sí existes juanperez89543@... sí existes" Y eso, queridos co-bloggers: que alguien, cualquiera, te diga que existes, es, en estos tiempos en los que las individualidades ya también se masifican, una bedición...
Bendición > Bene dicción > Ben decir: de "bien decir", se entiende.

Cantautor

En ocasiones componngo canciones; en ocasiones las canto, y, en ocasiones, ha habido a quien le gustan. Lo hago desde hace más de diez años y tengo en mi haber al rededor de cien temas con letra y música de los cuales algunos han sido grabados de manera independiente en tres discos: Por todas partes (2000) con el grupo Libre albedrío; Para no dejarte ir (2005) y Un plug (2007) con el proyecto Marmotazul.
Bauticé el género que interpreto como trovanrol en un intento por darle nombre al tipo de canciones que hago. Podría catalogarse como una fusión de balada, pop, trova y anhelos de blues y rock. Algunas piezas están en www.myspace.com/trovanrol y cualquier interesado puede solicitarme el material completo ya que se lo haré llegar auxiliado con los favores de la internet.
Canto mis canciones porque me gusta hacerlo, pero, en realidad, me encuentro a la espera de que alguién con mejor capacidad canora las interprete y las grabe.
Mis presentaciones suelen ser en cafés y bares de la ciudad de México; festivales y, en general, diversos foros.